Y esperé atrás, avergonzado, inmerso en un ambiente de mi propia creación...
Cuando llegara el día de mi juicio, estaría tan tranquilo, como las horas acechando mentes.Pero algo falló, y no fue para beneficio mío, sino para el orgullo ya desterrado.
Tan sólo a dos metros del vacío, y dejé el precipicio a mi favor...